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06-2017

Casa Salvador Dalí de Portlligat


Jordi Artigas i Cadena - Coordinador Casas-Museo Dalí (Fundació Gala-Salvador Dalí)



La actual Casa-Museo de Salvador Dalí en Portlligat, Cadaqués, fue el refugio y la residencia estable del pintor ampurdanés; el lugar donde vivió y trabajó habitualmente hasta que, en 1982, se trasladó al Castillo de Púbol, su último taller y el mausoleo de su musa y esposa Gala. La vida cotidiana del pintor transcurría entre las paredes y los olivares de esta casa, salvo durante los meses de invierno, cuando se instalaba en hoteles de París o Nueva York. Sólo entre 1936 y 1948, a consecuencia de la Guerra Civil y de la II Guerra Mundial, Dalí abandonó Portlligat.



La relación de Salvador Dalí con Cadaqués empieza de niño, puesto que pasaba todos los veranos en la casa paterna situada a orillas del mar, en Es Llané. Dalí constantemente recuerda los días pasados en Cadaqués en sus textos, especialmente en su autobiografía La vida Secreta de Salvador Dalí y en sus diarios de juventud. Cadaqués es para Dalí el lugar donde puede pintar sin ningún tipo de limitación, lejos de la cotidianidad de los estudios en Figueres. Por lo tanto, Salvador Dalí conocía muy bien todos los rincones de Cadaqués y Cap de Creus desde niño; su deseo inicial de convertirse en un pintor impresionista lo llevó a la búsqueda de la luz y el color de tan singular paisaje. En esa época Portlligat, ocasionalmente, ya funcionó como punto de partida de esa búsqueda. La transformación de las barracas de pescadores de Portlligat en el núcleo vital de Salvador Dalí empieza en 1929 a raíz, entre otros motivos, de su relación sentimental con Gala. Inicialmente Dalí y Gala se instalaron en una pequeña barraca de pescadores de Portlligat, que adquirió a Lídia de Cadaqués, de 22 metros cuadrados. A partir de esta construcción inicial, durante 40 años,  fue creando su propia casa paralelamente a sus necesidades vitales. Dalí la definía “como una verdadera estructura biológica, [...]. A cada nuevo impulso de nuestra vida le correspondía una nueva célula, una habitación.” La forma resultante es una estructura laberíntica que, a partir de un punto de origen, el Vestíbulo del Oso, se descompone y se retuerce en una sucesión de espacios encadenados por pasos estrechos, pequeños desniveles y recorridos sin salida. Estos espacios, repletos de infinidad de objetos y recuerdos de los Dalí, están decorados con recursos que los hacen especialmente cálidos: alfombras, flores aromáticas, tapizados aterciopelados, muebles antiguos, etc. Además, todas las estancias tienen aperturas, de formas y proporciones diferentes, que encuadran el paisaje y la atmósfera de la bahía de Portlligat.



En la casa, y a grandes rasgos, se pueden diferenciar tres ámbitos funcionales: donde transcurría la vida privada de los Dalí (comedor de invierno, biblioteca, sala oval, dormitorio y baños), donde se concentraba la actividad creativa del artista (el conjunto de estancias del estudio, pero también los espacios exteriores del palomar) y donde Salvador Dalí se presentaba en público (el patio y la piscina). En su estudio, el artista realizó obras como las dos versiones de la Madonna de Portlligat (1949 y 1950), El Cristo de San Juan de la Cruz (1951), La última cena (1955), El descubrimiento de América por Cristóbal Colón (1958-59), La batalla de Tetuán (1962), La Apoteosis del dólar (1965), La pesca del atún (1966-67) y El torero alucinógeno (1969-70), entre otras, muchas de las cuales son de grandes dimensiones.



La apertura al público de la casa en 1997 como casa-museo supuso la oportunidad para la Fundació Gala-Salvador Dalí de ofrecer, junto con el  Castillo de Púbol, un espacio museístico complementario al Teatre-Museu Dalí donde el visitante puede acceder al mundo privado de uno de los rincones más privilegiados de la Costa Brava. El objetivo no es otro que acercarnos a un gran número de pequeños detalles que permitan al visitante observador desvelar la personalidad de Salvador Dalí y su época. Cada uno de los objetos que los Dalí nos dejaron en cada uno de los lugares concretos de su casa son un documento biográfico; las imágenes y objetos de los artistas de referencia, el gran número de objetos que nos hablan del proceso de trabajo del artista, los más de 3.000 volúmenes de libros repartidos por toda la casa, la omnipresencia de Gala en un sinfín de recursos decorativos, o la luz y el paisaje condicionando todos los espacios gracias a una gran agudeza arquitectónica de Dalí.



Como dijo Josep Pla refiriéndose a la casa: “Contiene tan sólo recuerdos, obsesiones. Ideas fijas de los propietarios. No hay nada tradicional, ni heredado, ni repetido, ni copiado. Todo es mitología personal indescifrable."


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